Después de la visita, vamos andando hacia el Louvre (por supuesto, también tenemos compradas las entradas) por el margen del Sena, con las vistas de la Conciergerie y la Isla de la Cité. Al llegar al Louvre, nos sorprenden las colas (nosotros hacemos más de media hora de cola con entrada, sin entrada, nos indican que unas cuatro horas). Una vez dentro, nos dirigimos a los pabellones de historia antigua (Grecia, Roma y mi favorito, Asirios). Por supuesto, también le dedicamos un poco de tiempo a la pintura, aunque tratar de ver La Mona Lisa es una odisea al alcance de pocos, colas de media hora para hacerse un selfie con el cuadro. Una de las cosas que más les llama la atención a mis hijas son los aposentos de Napoleón III.
Terminada la visita, nos dirigimos a Les Halles, un barrio de París del que hemos oído decir que tiene mucha animación. Paseamos por el mismo y nos tomamos una cerveza en la calle Montorgueil (a un precio comedido). Siguiendo con la visita, nos trasladamos a Le Marais, otro de los barrios destacados de París. Ahí cenamos en el Bar du Marché, nos sorprende, no tenía muy buena puntuación en Trip Advisor, pero a nosotros nos gustó, buena calidad a un precio asequible. Terminamos el día visitando la cercana Plaza de Los Vosgos, la plaza más antigua de París.
