la ruta en la Plaza de la Madeleine, para ver la iglesia, y de ahí nos dirigimos a la Plaza Vendome. Después de la sesión de fotos y de ver los comercios de lujo, nos dirigimos hacia la Opera (tenemos la entrada previamente comprada). Como nos sobra algo de tiempo y nos quedan cerca, visitamos las Galerías Lafayette. Desde la última planta hay vistas chulas no sólo de la Opera sino de todo París.
En nuestra primera visita a París, allá por 2006, ya visitamos la Opera, aunque no la recordaba tan majestuosa. Eso sí, nos sorprende la cantidad de extranjeros ataviados con trajes de noche haciéndose fotos de postureo (y la cantidad de gente, por cierto).
Después de la visita a la Opera nos dirigimos en metro a Montmartre. Llegamos hasta la iglesia, pero el tiempo cambia y empieza a llover, así que buscamos un sitio para refugiarnos y, de paso, comer 😉. Siguiendo una de las recomendaciones que teníamos, visitamos La Fourmi, en Rue des Martyrs. Un muy buen sitio con precios comedidos -algo raro en París-. Después de comer, y antes de ir al hotel a descansar un rato, visitamos el Moulin Rouge.Teníamos también entradas compradas para la Torre Eiffel, pero la única disponibilidad horaria (con un par de meses de antelación) era para las 23:00. La otra opción es acudir sin entrada, aguantar la cola y ver si tienes suerte. Así que para hacer tiempo, pensamos en coger el Bateaux Mouche (un barquito que te da un paseo por el Sena comentando las principales atracciones). Hay más de una empresa que realiza el viaje, pero nosotros al final nos decidimos por ésta ya que es la que más cercana tenía el embarcadero de la Torre Eiffel.
Terminado el paseo, nos vamos andando hasta la Torre Eiffel. Aún teniendo entrada, toca esperar un rato. Desgraciadamente, nuestra entrada sólo nos permitía acceder hasta el segundo piso, pero aún así a todos nos pareció suficiente.

